En los últimos días, la posibilidad de que la Ciudad de México enfrente un «Día Cero» ha generado preocupación entre sus habitantes. La alarmante reducción del almacenamiento en el Sistema Cutzamala, que ha caído al 38% de su capacidad, ha encendido las alertas sobre el abasto de agua en la capital.
Sin embargo, expertos de la UNAM y del WWF México aseguran que, aunque el problema es grave, el suministro no se detendrá por completo. La ciudad depende de múltiples fuentes: 28% del Cutzamala, 5% de ríos y manantiales, y 67% de acuíferos subterráneos. No obstante, el agotamiento del Cutzamala obligará a incrementar la extracción de aguas subterráneas, lo que podría acelerar hundimientos y agravar la sobreexplotación del recurso.
A esto se suma otro problema: hasta el 40% del agua se pierde en fugas, lo que agrava la crisis. Los expertos proponen soluciones como una mejor gestión del agua, reparación de redes, captación pluvial y un uso más eficiente del recurso. La crisis es real, pero con acciones urgentes y colectivas, el «Día Cero» aún se puede evitar.






