Las órdenes contra Evo Morales y Pavel Durov pertenecen a casos distintos, pero muestran cómo una acusación extrema puede ordenar el debate antes de que un tribunal decida.
Los derechos de las audiencias requieren mecanismos eficaces, pero las facultades ambiguas del regulador pueden convertir la protección en control editorial.
Las órdenes contra Evo Morales y Pavel Durov pertenecen a casos distintos, pero muestran cómo una acusación extrema puede ordenar el debate antes de que un tribunal decida.
Los derechos de las audiencias requieren mecanismos eficaces, pero las facultades ambiguas del regulador pueden convertir la protección en control editorial.