Carlota apuesta por una estrella popular y una producción internacional para volver atractivo un episodio político que México suele recordar por fragmentos.
La actriz de 18 años llevó la lengua de señas a una de las franquicias más grandes del cine. Su muerte deja una carrera breve y una presencia difícil de reemplazar.
Carlota apuesta por una estrella popular y una producción internacional para volver atractivo un episodio político que México suele recordar por fragmentos.
La actriz de 18 años llevó la lengua de señas a una de las franquicias más grandes del cine. Su muerte deja una carrera breve y una presencia difícil de reemplazar.