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La batalla antes de 2027

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Diez coordinaciones están definidas; Zacatecas, Baja California y los estados pendientes muestran que la competencia interna será tan relevante como la oposición.

Morena ha avanzado en la definición de coordinaciones estatales rumbo a las gubernaturas de 2027, pero el proceso también está mostrando las tensiones internas que acompañan a un partido dominante.

Hasta ahora se han anunciado diez perfiles. En términos formales, ser coordinador no equivale todavía a ser candidato registrado, aunque políticamente suele interpretarse como una posición privilegiada rumbo a la nominación.

La designación de Verónica Díaz en Zacatecas generó una de las primeras controversias relevantes. El partido no publicó de manera completa los resultados ni la metodología detallada de la encuesta, y el Partido del Trabajo expresó inconformidad e incluso se ausentó del anuncio. La falta de transparencia sobre las cifras alimenta sospechas, aunque por sí sola no demuestra manipulación.

En Baja California, Julieta Ramírez fue seleccionada en un escenario donde medios locales identificaban al alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño, como un perfil cercano al grupo de la gobernadora Marina del Pilar. Su resultado modifica equilibrios internos y obliga a observar cómo se reagrupan las fuerzas locales.

Quintana Roo ofrece otro contraste. Gino Segura, de 32 años y exsecretario de Finanzas estatal, es considerado cercano a la gobernadora Mara Lezama. Su elección refuerza la presencia de cuadros jóvenes pero también plantea preguntas sobre continuidad política.

Los siete estados que faltan concentran algunas de las disputas más complejas: Baja California Sur, Chihuahua, Nayarit, Nuevo León, San Luis Potosí, Sonora y Tlaxcala. Chihuahua es especialmente relevante porque el PT ha respaldado a Andrea Chávez mientras el Partido Verde ha mostrado simpatía por Cruz Pérez Cuéllar.

A todo esto se suma la regla de paridad: al menos nueve de las 17 candidaturas deberán recaer en mujeres. Esa obligación puede modificar decisiones incluso donde un aspirante masculino tenga buenas cifras internas.

La verdadera prueba para Morena no será únicamente elegir perfiles competitivos. Será evitar que los grupos inconformes conviertan las encuestas en fracturas. En un partido con gran poder electoral, la principal competencia puede aparecer antes de la elección constitucional: dentro de sus propias filas.

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