
¿Qué se sabe hasta el momento?
El próximo 1 de febrero de 2025, el Congreso de la Unión iniciará su nuevo periodo ordinario de sesiones, y una de las principales propuestas a debatir será la reforma para reducir la jornada laboral en México de 48 a 40 horas semanales. Esta iniciativa, impulsada por Morena y respaldada por la presidenta Claudia Sheinbaum, busca garantizar dos días de descanso obligatorio a la semana sin afectar los salarios de los trabajadores.
La reforma propone modificar la Ley Federal del Trabajo (LFT) para establecer un máximo de 40 horas de trabajo semanales, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los trabajadores y fomentar un equilibrio entre el trabajo y la vida personal. A diferencia de intentos anteriores, este proyecto asegura que no habrá recortes salariales, lo que evitará que los empleados busquen ingresos adicionales. Sin embargo, la presidenta Sheinbaum ha destacado que la implementación será gradual y dependerá de cada sector, considerando las diferencias entre industrias y los retos para las pequeñas y medianas empresas (PyMEs).
El debate sobre la jornada laboral de 40 horas no es nuevo. Desde 2023, iniciativas similares han buscado avanzar en este tema, aunque sin éxito. Con Morena como mayoría en el Congreso, la propuesta ha retomado fuerza y se espera que su discusión se complemente con otras 32 reformas clave que también serán debatidas durante el periodo legislativo. Gabriela Jiménez Godoy, vicecoordinadora de Morena en la Cámara de Diputados, ha señalado que la reforma podría aprobarse antes de la segunda mitad de 2025, asegurando su viabilidad tanto para los trabajadores como para los empleadores.
Uno de los mayores retos será equilibrar los intereses de los empleados y las preocupaciones del sector empresarial. Aunque la reducción de horas manteniendo los salarios busca beneficiar a los trabajadores, algunos empresarios han expresado temores de que esto afecte la productividad sin medidas compensatorias. Para las grandes compañías, el ajuste podría ser más sencillo, pero las PyMEs, que generan gran parte del empleo en el país, podrían enfrentar mayores desafíos para adaptarse.
En caso de ser aprobada, la reforma alinearía a México con las tendencias internacionales en derechos laborales. Países como Francia, Alemania y España ya cuentan con jornadas laborales más cortas que México, lo que ha resultado en una mejor calidad de vida para sus ciudadanos sin comprometer el desempeño económico. Este cambio podría fortalecer la competitividad de México en el mercado global y mejorar su imagen en términos de derechos laborales, además de brindar a las empresas y trabajadores una transición gradual hacia un modelo más equilibrado.


