La administración del presidente Donald Trump ha iniciado esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra en Ucrania. Altos funcionarios estadounidenses, entre ellos el asesor de Seguridad Nacional Mike Waltz, el secretario de Estado Marco Rubio y el enviado para Medio Oriente Steve Witkoff, se reunirán con representantes rusos en Arabia Saudita la próxima semana. Esta reunión se produce tras una conversación telefónica de 90 minutos entre Trump y el presidente ruso Vladimir Putin, en la que acordaron abrir canales diplomáticos para buscar una solución pacífica al conflicto.
El secretario de Estado Marco Rubio también ha mantenido comunicación con su homólogo ruso Sergei Lavrov para coordinar los detalles de una posible cumbre entre Trump y Putin en los próximos meses. Ambos gobiernos han expresado su voluntad de buscar una solución negociada al conflicto que ya ha cumplido tres años.
Sin embargo, la exclusión de Europa en estas conversaciones ha generado fuertes críticas desde la Unión Europea. El representante de la Casa Blanca para la guerra en Ucrania, el general Keith Kellogg, señaló que Europa no tendrá un papel central en estas negociaciones, justificando la decisión por el fracaso de los acuerdos de Minsk en años anteriores.
Líderes europeos, como el presidente del Consejo Europeo António Costa, y el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, han insistido en la necesidad de que Europa participe activamente en cualquier acuerdo para garantizar una paz duradera.
Por su parte, Zelenski advirtió que Ucrania no aceptará acuerdos que se tomen a sus espaldas. Durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, el mandatario ucraniano llamó a Europa a asumir mayor liderazgo y a reforzar sus capacidades militares para garantizar la seguridad del continente.








