
Cada día, los mexicanos somos bombardeados con una avalancha de información falsa y engañosa sobre el Poder Judicial.
Varios servidores públicos de alto nivel nos repiten de forma constante que gran parte, sino es que todos los males de este país se deben a la actuación de jueces y magistrados. Este discurso ha llegado al punto de justificar la expulsión o entrega de 29 imputados mexicanos a una autoridad extranjera, argumentandoque los jueces podrían liberarlos u obstaculizar su extradición (que es la vía legal). Además, cada vez es más común escuchar a políticos y candidatos afirmar que la elección popular de juzgadores va a “democratizar” al Poder Judicial, que el nuevo sistema va a acercar la justicia a la gente. Incluso llegamos a escuchar que la reforma, que destituyó sin un proceso previo a todos los juzgadores de nuestro país, fortalece la independencia judicial.
Estas afirmaciones parecen más un intento de ocultar las verdaderas intenciones detrás de la reforma. Las consecuencias que tendrá la reforma judicial a corto, mediano y largo plazo, generan gran preocupación. La actitud cínica de las autoridades y de los candidatos a juzgadores, así como la incertidumbre respecto a una judicatura que difícilmente podría considerarse independiente han provocado ansiedad entre jóvenes juristas y estudiantes de Derecho.
Por ello, el objetivo de este artículo es plantear algunas acciones que, aunque pequeñas, pueden mantener viva la convicción en los principios básicos de nuestra Constitución y fomentar, a la larga, una nueva reforma que reinstaure un sistema de pesos y contrapesos en México.
No dejar de reconocer las verdaderas intenciones de la reforma
Es crucial identificar las verdaderas intenciones detrás de esta reforma y no dejar que el discurso engañoso diluya la verdad. Aunque se argumenta que esta reforma acercará la justicia a la sociedad, como ha sido explicado en otros artículos, la reforma constitucional sobre el Poder Judicial, lejos de favorecer al pueblo, comprometerá gravemente el sistema democrático de nuestro país, ya que su objetivo es limitar a los juzgadores e impedirles que puedan revisar y controlar la regularidad constitucional de los actos del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo.
El nuevo sistema establece que los jueces y magistrados serán designados mediante un método “político-popular”. Los candidatos serán preseleccionados por los tres Poderes de la Unión (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y posteriormente,competirán en campañas para una votación popular. Sin embargo, esta votación solo elegirá a los jueces de las listas elaboradas por el propio gobierno.
Además, la reforma crea un Tribunal de Disciplina que sancionará a jueces por sus criterios jurídicos. Lo cual amenaza directamente su autonomía e independencia. Esto se agrava con la remoción general de jueces y magistrados sin causa justificada, que resulta contradictoria con cualquier estándar de independencia judicial. Sin juzgadores independientes las personas de a pie tendrán aún más dificultades para encontrar algún mecanismo que permita garantizar sus derechos humanos frente a los casos de abusos y arbitrariedad de las autoridades.
La identificación del discurso engañoso impide que la verdad se diluya entre tantas mentiras; y la verdad es que el nuevo sistema de designación político-popular de juzgadores comprometerá la independencia judicial.
Varios académicos desde hace más de cuarenta años ya habían adelantado que un sistema de designación de jueces por elección popular atiende a una concepción de judicatura no como un Poder del Estado, sino como una rama del Poder Ejecutivo cuya única finalidad es únicamente dirimir las controversias entre particulares, no propiciar un equilibrio en el ejercicio del poder público.Curiosamente, los sistemas que han adoptado la designación popular de sus jueces son “los países socialistas, a fin de lograr un control social permanente sobre la administración de justicia”, de donde se destacan los regímenes de tribunales populares creados por Constitución de la Unión Soviética de 1936, artículo 109; de Checoslovaquia de 1960, artículo 99, inciso 3; Ley de China de septiembre de 1954.
Identificar falsedades en el derecho positivo
La segunda sugerencia, es tener en cuenta que el texto de las leyes y la Constitución también puede ser utilizadas para transmitir mensajes falsos. El hecho de que el gobierno tenga la mayoría calificada en ambas cámaras del Congreso de la Unión y de las Legislaturas de los Estados conlleva a que tenganla posibilidad de modificar el texto constitucional a su antojo.
Es decir, las falsedades que se predican en el discurso oficial pueden quedar plasmadas en el texto de la Constitución; por ejemplo, en la misma reforma judicial se reiteró de cierta forma que se respetaría la independencia judicial, sin embargo, es el sistema creado para la designación es precisamente el que la pone en entredicho.
Sin embargo, a pesar de las modificaciones que puedan sufrir los textos, lo cierto es que los valores constitucionales no dependen del color del partido gobernante, estos principios se encuentran inmersos en nuestra dinámica social. Por ende, mientras México sea una democracia constitucional, debemos esforzarnos por preservar un sistema de frenos y contrapesos que mantenga al Poder dentro de sus límites constitucionales. El equilibrio entre Poderes es una garantía para los ciudadanos de que en este país pueden ejercer libremente sus derechos fundamentales.
Difundir los verdaderos valores constitucionales
La tercera acción que podemos tomar en estas circunstancias es predicar con el ejemplo, como lo sugiere una interesante corriente doctrinal de Derecho Internacional, en nuestro circulo social, podemos incidir recordando y defendiendolos verdaderos valores constitucionales frente a las mentiras que los debilitan y los confunden.
Con ello, lo que se pretende no es desconocer la Constitución vigente, sino recordar que éste es una obra humana, que puede ser reformada, para bien o para mal, y que, por lo tanto, debemos tratar de corregir y mejorar nuestras instituciones para que cumplan fielmente su objetivo. Entre más personas sean conscientes de la importancia de contar con un sistema de frenos y contrapesos que incluya un Poder Judicial independiente y eficaz, más pronto será posible plantear una nueva reforma constitucional que lo vuelva a materializar.
Reflexión final
Finalmente, toda esta situación amerita mencionar un pasaje de la serie de HBO,Chernobyl, cuando en el último capítulo el Profesor Legásov revela la causa del desastre nuclear: la gran cantidad de mentiras que el partido impuso como verdades sobre la calidad de los materiales y, en general, sobre seguridad de los reactores nucleares de la Unión Soviética. En este discurso el protagonista declara: “cuando la verdad incómoda, mentimos y mentimos hasta que olvidamos que la verdad sigue ahí, pero, aunque no la podamos distinguir, sigue ahí, cada mentira que decimos supone una deuda a la verdad y tarde o temprano esa deuda se tiene que pagar”.
Para nuestro caso, esto nos podría servir de advertencia, inexorablemente la gente resentirá los efectos de la reforma judicial y eventualmente será necesario hacer los ajustes necesarios para volver a instaurar una judicatura capaz de equilibrar y controlar el poder del Estado para garantizar el libre ejercicio de los derechos fundamentales de los ciudadanos. Sin embargo, si no escatimamos esfuerzos para que no se olvide o diluya la verdadera intención de la reforma, a consideración del actor, podría enmendarse el camino más temprano que tarde.





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