Los glaciares a nivel mundial se encuentran en una situación alarmante. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), más de 2 mil millones de personas dependen del deshielo de glaciares y nieve como fuente crucial de agua dulce. Sin embargo, se estima que, si no se toman medidas inmediatas, un tercio de estos glaciares podría desaparecer para el año 2050.
En 2023, los glaciares perdieron más de 600 gigatoneladas de agua, la mayor merma de masa registrada en los últimos 50 años. Esta pérdida contribuye directamente al aumento del nivel del mar, que hoy se sitúa aproximadamente 20 centímetros por encima del nivel registrado en 1900.
El rápido derretimiento de los glaciares provoca que los flujos de agua se vuelvan inciertos, lo que conlleva profundas repercusiones para el planeta y sus habitantes. Por ello, es esencial reducir las emisiones de carbono a nivel global y adoptar estrategias locales para adaptarse al retroceso glaciar.
En este contexto, la ONU ha declarado el 21 de marzo como el Día Mundial de los Glaciares, con el objetivo de generar conciencia sobre la necesidad de su conservación. Además, el 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua, destacando la estrecha relación entre la salud de los glaciares y la disponibilidad de agua dulce en el mundo.






