Nissan Motor está evaluando la posibilidad de trasladar parte de su producción de vehículos desde Japón a Estados Unidos. Esta medida busca mitigar el impacto de los aranceles impuestos por el gobierno estadounidense a productos importados. La compañía planea reducir la producción en su planta de Fukuoka, Japón, y aumentar la fabricación del SUV Rogue en su planta de Smyrna, Tennessee. Este modelo es uno de los más vendidos por Nissan en el mercado estadounidense.
Además, Nissan ha decidido suspender temporalmente la aceptación de nuevos pedidos en Estados Unidos para dos modelos de SUV Infiniti fabricados en México. Esta decisión responde a los aranceles previamente anunciados por el gobierno estadounidense, lo que ha llevado a una reducción significativa en las operaciones de la planta mexicana.
Estas acciones reflejan la estrategia de Nissan para adaptarse a las tensiones comerciales actuales y minimizar el impacto financiero de los aranceles. La reubicación de la producción también podría afectar a los proveedores locales en Japón, quienes podrían enfrentar una disminución en la demanda de componentes.
La industria automotriz global continúa ajustándose a las políticas comerciales cambiantes, y las decisiones de empresas como Nissan destacan la complejidad y los desafíos que enfrentan los fabricantes en este entorno.






