Un grupo de 17 familiares de Joaquín «El Chapo» Guzmán, incluyendo a su exesposa Griselda López Pérez, se entregó voluntariamente al FBI en el cruce fronterizo de San Ysidro, Tijuana, el pasado viernes, según reportó DW. Este evento, que ocurre tras los acuerdos de culpabilidad de Ovidio Guzmán y Joaquín Guzmán López, podría intensificar las investigaciones sobre el Cártel de Sinaloa. Griselda, madre de Ovidio y señalada por su rol en el narcotráfico, lideró al grupo que llegó con 70,000 dólares en efectivo, según el periodista Luis Chaparro. La entrega ha generado especulaciones sobre un posible acuerdo de protección a cambio de información clave.
La entrega de los familiares podría debilitar aún más al Cártel de Sinaloa, ya fracturado por la guerra interna entre las facciones de «Los Chapitos» y «Los Mayitos». Analistas sugieren que este movimiento podría ser una estrategia de Ovidio para proteger a su familia ante una escalada de violencia en Sinaloa, donde los enfrentamientos han dejado cientos de muertos tras la captura de Ismael «El Mayo» Zambada en 2024. Sin embargo, también podría indicar un colapso interno del cártel, forzando a sus miembros a buscar refugio en Estados Unidos bajo promesas de visas permanentes, según reportes no confirmados.
A nivel diplomático, la falta de comunicación entre Estados Unidos y México ha generado tensiones. La presidenta Claudia Sheinbaum exigió transparencia al gobierno estadounidense, señalando que la Fiscalía General de la República (FGR) debe ser informada debido a las investigaciones abiertas en México. La opacidad del caso podría complicar la cooperación bilateral en la lucha contra el narcotráfico, especialmente en un momento donde el T-MEC busca fortalecer la relación entre ambos países. Además, este episodio podría avivar el debate sobre el manejo del crimen organizado por parte del gobierno mexicano, criticado por algunos sectores.
Por otro lado, la entrega podría tener implicaciones económicas y sociales en Sinaloa, una región ya golpeada por la violencia. Si los familiares de «El Chapo» colaboran con las autoridades estadounidenses, podrían revelarse nuevas redes de tráfico de fentanilo y lavado de dinero, afectando las operaciones del cártel. Sin embargo, esto también podría desencadenar una reacción violenta de las facciones restantes, profundizando la inseguridad en la zona. Mientras tanto, la incertidumbre sobre los términos del acuerdo con Ovidio, cuya próxima audiencia está programada para el 9 de julio, mantiene en vilo el futuro del cártel.






