La estrategia TACO, acrónimo de «Trump Always Chickens Out» («Trump siempre se acobarda»), ha ganado notoriedad en Wall Street como una táctica de inversión que capitaliza la volatilidad generada por las amenazas arancelarias del presidente Donald Trump. Los inversionistas compran acciones durante las caídas del mercado provocadas por anuncios de nuevos aranceles, anticipando que Trump eventualmente se retractará, lo que suele llevar a una recuperación de los mercados.
Esta estrategia fue popularizada por el columnista del Financial Times, Robert Armstrong, quien observó un patrón en el comportamiento del mercado frente a las políticas comerciales de Trump. Por ejemplo, el 23 de mayo, tras la amenaza de imponer un arancel del 50% a productos europeos, el S&P 500 cayó un 0,67%. Sin embargo, el 27 de mayo, luego de que Trump se echara atrás tras conversar con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, los mercados se recuperaron.
La reacción del presidente Trump ante el término «TACO» ha sido de desagrado. Durante una conferencia de prensa, calificó la pregunta sobre la estrategia como «repugnante» y defendió sus acciones como tácticas de negociación. Afirmó que fija cifras altas para luego reducirlas estratégicamente, buscando obtener concesiones en las negociaciones comerciales.
A pesar de la efectividad de la estrategia TACO en el corto plazo, algunos analistas advierten sobre su sostenibilidad. Tom Essaye, fundador de Sevens Report Research, señaló que la creciente conciencia sobre esta táctica podría reducir su rentabilidad futura y que depender excesivamente de las amenazas arancelarias podría perjudicar el crecimiento económico y aumentar la inflación.








