La reciente elección judicial en México marcó un hito al permitir, por primera vez, la elección popular de ministros de la SCJN. Los nueve candidatos respaldados por Morena resultaron electos, destacando Hugo Aguilar Ortiz, quien obtuvo el 5.2% de los votos y asumirá la presidencia de la Corte el 1 de septiembre. Le siguieron Lenia Batres (4.9%) y Yasmín Esquivel (4.3%), ambas con vínculos estrechos al oficialismo.
El proceso electoral estuvo marcado por una baja participación del 12%, la más baja en tres décadas. La complejidad del proceso y la falta de información sobre los candidatos contribuyeron a este resultado. Morena distribuyó guías de voto que facilitaron la identificación de sus candidatos, mientras que la oposición optó por no participar activamente en el proceso.
La presidenta Claudia Sheinbaum calificó la elección como un «éxito democrático», a pesar de las críticas por la baja participación y la percepción de control político sobre el Poder Judicial. Analistas advierten sobre los riesgos de una posible erosión de la independencia judicial y la concentración de poder en manos del oficialismo.
Con la entrada en vigor de esta reforma, México se convierte en el primer país en elegir a todos sus jueces por voto directo, una medida que, según sus promotores, busca erradicar la corrupción y democratizar la justicia. Sin embargo, la legitimidad y eficacia de este nuevo modelo aún están por demostrarse.










