En un hecho sin precedentes, México eligió por voto popular a los integrantes de su Poder Judicial, incluyendo a los ministros de la SCJN. Con una participación ciudadana del 13%, Hugo Aguilar obtuvo más de 5 millones de votos, posicionándose como el próximo presidente del máximo tribunal a partir del 1 de septiembre de 2025.
Aguilar, de 52 años, es originario de San Agustín Tlacotepec, Oaxaca, y hablante del Tu’un Savi. Su carrera comenzó en la defensa de los derechos de los pueblos originarios, participando en los diálogos de San Andrés junto al EZLN en 1996. Posteriormente, ocupó cargos públicos en Oaxaca y en el Gobierno federal, incluyendo el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), donde fue coordinador de Derechos Indígenas.
Su elección ha sido celebrada como un avance simbólico para los 23 millones de mexicanos que se identifican como indígenas. Sin embargo, su participación en proyectos gubernamentales como el Tren Maya ha generado críticas por parte de comunidades indígenas y defensores del medio ambiente, quienes cuestionan su independencia y compromiso con los derechos de los pueblos originarios.
La reforma judicial que permitió estas elecciones ha sido impulsada por el partido Morena, con el objetivo de reducir la corrupción y aumentar la transparencia en el Poder Judicial. No obstante, la baja participación y las denuncias de interferencia partidista han generado preocupaciones sobre la independencia judicial y la concentración de poder en el partido gobernante.
Aguilar ha expresado su intención de romper con los protocolos tradicionales, como el uso de la toga, en respuesta a las comunidades que representa. Su mandato de dos años al frente de la SCJN será seguido por Lenia Batres y Yasmín Esquivel, ambas con vínculos cercanos a Morena, lo que plantea interrogantes sobre el equilibrio de poderes en el país.










