Este 10 de junio de 2025, la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, decretó un toque de queda nocturno de 8:00 p.m. a 6:00 a.m. en una zona de una milla cuadrada del centro de la ciudad, en respuesta a violentas protestas contra redadas migratorias del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Las manifestaciones, que han resultado en más de 150 detenciones, enfrentamientos con gases lacrimógenos, incendios de vehículos y saqueos, estallaron tras operativos que capturaron a unas 300 personas, incluidos 42 mexicanos, en barrios latinos como Paramount y Compton. Bass defendió la medida como necesaria para proteger la ciudad, pero instó a los residentes a mantener protestas pacíficas.
El presidente Donald Trump intensificó el conflicto enviando 700 marines y 4,000 efectivos de la Guardia Nacional, una acción sin precedentes que el gobernador Gavin Newsom calificó de “dictatorial” y por la que planea demandar al Gobierno federal. México, bajo presión por un posible aumento de deportaciones, ha activado consulados para brindar apoyo legal a sus ciudadanos. La militarización y el toque de queda dividen a la ciudad: mientras algunos comerciantes apoyan el control del vandalismo, las comunidades latinas denuncian un ambiente de represión y miedo. Los Ángeles, que se prepara para los Juegos Olímpicos 2028, enfrenta una crisis que amenaza su estabilidad y su imagen global.








