Jorge Hernández, conocido como “Boliche”, un informante clave de la DEA durante dos décadas, fue arrestado el 18 de junio de 2025 en Fort Lauderdale, Florida, acusado de conspiración para cometer fraude electrónico por extorsionar a narcotraficantes de alto perfil en Colombia y República Dominicana. Según una denuncia del FBI, Hernández se hacía pasar por asistente legal, exigiendo hasta un millón de dólares en efectivo, joyas, propiedades y vehículos a cambio de promesas falsas de sentencias más cortas. La operación, que inició en 2020, afectó a al menos seis capos que enfrentaban extradición, quienes terminaron entregándose o siendo extraditados a Estados Unidos, según documentos judiciales citados por El Debate. Hernández, actualmente en libertad condicional por lavado de dinero hasta mayo de 2027, permanece detenido tras su comparecencia inicial.
Hernández comenzó como informante en 2000 tras su arresto en Venezuela, donde admitió haber asesinado a tres personas durante su etapa como traficante en Colombia, según una investigación de Associated Press. Su red de contactos le permitió colaborar en casos destacados, como el procesamiento de contrabandistas marítimos, un experto en lavado de dinero de la Universidad de Miami y un aliado de Nicolás Maduro. Sin embargo, la DEA terminó su acuerdo en 2008 al descubrir que amenazaba con exponer a otros informantes si no le pagaban. En 2023, Hernández testificó contra dos exagentes de la DEA, John Costanzo y Manny Recio, condenados por aceptar sobornos, lo que resalta la ironía de su propio esquema de extorsión, que aprovechó su acceso privilegiado a información confidencial.
El caso ha generado un fuerte impacto en la credibilidad de la DEA, con críticas en redes sociales, como las de @JACOBOSOLANOC, quien señaló que Hernández pedía hasta 4 millones de dólares y propiedades por “arreglar” casos en EE.UU. El FBI destacó que los traficantes, al no recibir los beneficios prometidos, denunciaron el engaño, lo que llevó a su captura con un operativo que incluyó seis patrullas y cuatro camionetas federales. La denuncia también revela que Hernández culpaba a los abogados de los narcotraficantes para evadir responsabilidad, según el FBI. Este escándalo pone en cuestión la supervisión de informantes en agencias federales y podría afectar la validez de casos pasados en los que Hernández participó.
Las implicaciones del caso trascienden a Hernández, planteando dudas sobre los métodos de la DEA en la lucha contra el narcotráfico. En X, usuarios como @APjoshgoodman y @proceso subrayan la traición de “Boliche”, descrito como un colaborador valioso que usó su posición para delinquir. Con una condena previa por lavado de dinero y su arresto actual, el caso expone la delgada línea entre informantes y criminales, mientras la DEA enfrenta críticas por su manejo de colaboradores. La investigación continúa, con interrogantes sobre si Hernández actuó solo o contó con cómplices, en un contexto donde la confianza en las agencias antidrogas está en entredicho.


