El Parlamento iraní avaló este lunes una propuesta para cerrar el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del planeta para el transporte de crudo y gas natural. Sin embargo, la decisión aún debe ser ratificada por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, encabezado por una figura designada por el líder supremo, el ayatollah Alí Jamenei.
Este estrecho, ubicado entre Irán y Omán, es vital para el comercio energético global, ya que por él pasa casi una cuarta parte del petróleo que se comercializa en el mundo. El cierre podría generar una disrupción sin precedentes en los mercados energéticos.
Desde Estados Unidos, el vicepresidente JD Vance calificó la medida como “suicida” para Irán. “Toda su economía pasa por el Estrecho de Ormuz. Si quieren destruir su economía y causar trastornos en el mundo, es su decisión, pero no tiene sentido”, declaró.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, instó a China a intervenir diplomáticamente. “China depende del Estrecho de Ormuz para su petróleo. No descartaré ninguna acción del presidente Trump”, advirtió en entrevistas con medios estadounidenses.
Las tensiones en la región aumentan en medio de un frágil alto al fuego entre Israel e Irán, y este posible cierre eleva la incertidumbre sobre la estabilidad energética global.








