Tras una reunión con el secretario general de la OTAN y el primer ministro de los Países Bajos, Mark Rutte, Trump anunció un “gran acuerdo” que permitirá a Ucrania recibir de inmediato equipamiento militar estadounidense, financiado por naciones europeas. Entre los sistemas que serán entregados, destacan los misiles Patriot, considerados fundamentales para la defensa aérea de Kiev.
El mandatario estadounidense también fijó un plazo de 50 días para que Rusia y Ucrania lleguen a un acuerdo de paz. En caso contrario, Trump aseguró que aplicará aranceles del 100 % a productos de origen ruso, como medida de presión económica para poner fin al conflicto.
Por su parte, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski agradeció públicamente el respaldo, aunque señaló que aún faltan detalles logísticos y financieros por definir en relación con el volumen y cronograma de entrega de los sistemas armamentísticos.
Este nuevo enfoque representa un giro significativo en la política exterior de Trump respecto a Ucrania, ya que durante los primeros meses de su mandato se mostraba renuente a continuar con la ayuda militar. Ahora, con este pacto, Estados Unidos retoma un papel protagónico en el respaldo a Kiev, aunque su continuidad dependerá de los avances diplomáticos en las próximas semanas.








