Un portavoz de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, explicó que el diagnóstico surgió luego de que Trump presentara “leve hinchazón en sus piernas”. Las pruebas incluyeron ecografías Doppler venosas en ambas extremidades inferiores, que confirmaron insuficiencia venosa crónica, una condición común en personas mayores de 70 años.
Leavitt añadió que los moretones en las manos del expresidente se deben a los frecuentes apretones de manos y al uso de aspirina como medida preventiva cardiovascular, y aclaró que no se detectó evidencia de trombosis venosa profunda ni enfermedad arterial.
La insuficiencia venosa crónica implica que las válvulas de las venas en las piernas no cierran correctamente, lo que provoca acumulación de sangre, aumento de la presión venosa e inflamación. Aunque suele manejarse con métodos conservadores —como elevar las piernas, ejercicios y medias de compresión—, en casos graves puede provocar úlceras venosas.
Pese a este diagnóstico, la Casa Blanca insiste en que Trump se encuentra en “excelente estado de salud”, es físicamente activo, no fuma, no consume alcohol y continúa con su rutina habitual, incluyendo el golf.








