El presidente Donald Trump firmó un decreto el 31 de julio de 2025, imponiendo aranceles adicionales del 15% al 20% a productos de 68 países y los 27 miembros de la Unión Europea, efectivo a partir del 7 de agosto. La medida, anunciada tras intensas negociaciones, responde a una «emergencia nacional» declarada bajo la Orden Ejecutiva 14257, citando desequilibrios comerciales y prácticas como la manipulación de divisas y altos impuestos al valor agregado en países como Brasil (11.2%), China (7.5%) e India (17%). Países como Taiwán (20%), Bolivia (15%), Afganistán (15%), Colombia (20%), Ecuador (15%), Costa Rica (15%) y Trinidad y Tobago (15%) enfrentarán estas tarifas, mientras que aquellos con superávit comercial con EE.UU., sin acuerdos específicos, podrían ver tasas más altas.
La Casa Blanca justificó los aranceles como una respuesta a socios comerciales que no han abordado suficientemente las barreras al comercio o no se han alineado con los intereses económicos y de seguridad de EE.UU. Aunque algunos países, como Japón (15%), Corea del Sur (15%) y la UE (15%), lograron acuerdos para reducir tarifas iniciales más altas (hasta 46% en algunos casos), otros, como Canadá (35%) y Brasil (50%), enfrentan tasas elevadas por cuestiones como el flujo de fentanilo o disputas políticas, como el caso de Jair Bolsonaro. México recibió una prórroga de 90 días para negociar, manteniendo tarifas actuales, pero sin un acuerdo firme. La exención de tarifas al 0% para ciertos productos bajo el T-MEC sigue vigente, aunque bienes no cubiertos enfrentan alzas.
El impacto económico es significativo. Los aranceles, que afectan el 71% de las importaciones de bienes a EE.UU. (unos 2.3 billones de dólares en 2024), podrían incrementar los precios en un 1.8%, equivalente a una pérdida promedio de 2,400 dólares por hogar estadounidense. Empresas como Adidas, Nike y Mattel ya han anunciado alzas de precios debido a tarifas del 19-20% en países como Vietnam e Indonesia. Las cadenas de suministro, especialmente en la industria automotriz, enfrentan interrupciones por mayores controles aduaneros y costos de componentes importados. Economistas advierten sobre riesgos inflacionarios y una posible recesión global, mientras países como China (145% en bienes específicos) y Canadá han implementado represalias, como tarifas del 10-15% sobre productos agrícolas y energéticos estadounidenses.
La estrategia de Trump, que incluye la eliminación de exenciones como la regla «de minimis» para productos chinos y amenazas de tarifas del 100% a industrias como el cine y los semiconductores, busca reducir el déficit comercial de EE.UU., que alcanzó 1 billón de dólares en 2023. Sin embargo, la Organización Mundial del Comercio ha cuestionado la legalidad de estas medidas, y el Tribunal de Comercio Internacional de EE.UU. declaró ilícitas algunas tarifas impuestas bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). La incertidumbre persiste, ya que Trump ha alternado entre imponer y suspender aranceles, generando volatilidad en mercados globales. La falta de acuerdos con países clave como India (25%) y Australia (10%) antes del 7 de agosto podría agravar las tensiones comerciales.






