
Debido a los acontecimientos internacionales recientes mucho se ha oído hablar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, (OTAN o NATO por sus siglas en inglés), específicamente por el conflicto actual entre Rusia y Ucrania; ya que uno de los no negociables que ambas partes plantean para llegar a un acuerdo de paz, está relacionado con dicho organismo. Por su parte, Rusia se niega a que Ucrania sea incluida en la OTAN, mientras que Ucrania pondera como necesaria su inclusión en la OTAN para poder contar con garantías de no volver a ser invadida. Pero, ¿qué vuelve tan relevante a la OTAN?

Para entender un poco de esto, vale la pena hacer un breve recuento. La OTAN como organización se formó el 4 de abril de 1949, de acuerdo a su página oficial, donde el grupo inicial de países que la formó en ese entonces era de 12 naciones. Los Ministros del Exterior de éstas firmaron el Tratado del Atlántico Norte, también conocido como el Tratado de Washington, pues éste tuvo lugar en el Auditorio Departamental, (ahora conocido como el Auditorio Andrew W. Mellon), de la capital estadounidense.
Al día de hoy, la OTAN concentra una fuerza de 32 estados miembros, que son liderados por Estados Unidos. Desde su origen a la fecha, la razón de origen de esta organización internacional es, de acuerdo a ellos mismos, “promover valores democráticos, permitiendo a sus miembros consultar y cooperar en retos relacionados con la defensa y la seguridad para resolver problemas, construir confianza y, en el largo plazo, prevenir el conflicto”. Siendo ésta la principal razón por la cual Zelensky ha solicitado en reiteradas ocasiones el ingreso de Ucrania en la OTAN, para disuadir a Rusia de sus intenciones de conquista; y a la vez, ha sido también la razón por la que Rusia se niega de forma contundente a la inclusión de Ucrania en dicha organización, pues es bien sabido que este grupo de apoyo militar entre países es liderado por Estados Unidos, por lo que hace sentido que Putin busque a toda costa evitar la influencia estadounidense en sus fronteras.

En este contexto, es conveniente revisar las aportaciones que hacen en materia de defensa todas las naciones que forman parte de la OTAN, analizando la magnitud de gasto militar que ejercen individualmente y colectivamente estos países, entendiendo que si una nación miembro es atacada, debería ser apoyada por el resto de los integrantes. En conjunto, la OTAN tuvo un poder combinado de gasto militar aproximado en 2024, de acuerdo a un comunicado oficial de prensa, de un trillón 474 billones 399 millones de dólares. Esta cifra la podemos dividir en dos: lo que suman los miembros de la OTAN de Europa junto con Canadá, y lo que suma Estados Unidos. Los primeros cuentan con un poder de gasto combinado de 506 billones 692 millones de dólares, mientras que Estados Unidos suma a la coalición 967 billones 707 millones de dólares en gastos de defensa.
En contraparte, el presupuesto militar de Rusia para 2024, de acuerdo al medio de noticias Politico, fue del 6.7% de su Producto Interno Bruto, lo que representaría casi 146 billones de dólares. Si bien esta cantidad no es menor, al compararla con la capacidad de gasto de defensa de la OTAN, es lógico percibir el por qué de la negativa de Putin sobre que Ucrania se integre a este organismo internacional. Al final, pareciera que el conflicto entre estos países va para largo, pues el peso simbólico de lo que representa la integración de Ucrania a esta asociación de países sería un punto de quiebre hacia un posible desenlace para la confrontación rusa y ucraniana. ¿Cuál será el futuro ucraniano ante la posibilidad de una integración en la OTAN?, ¿serán capaces los países europeos de tomar una decisión sin autorización de Estados Unidos?, ¿Estados Unidos mantendrá en pausa indefinidamente cualquier asunto relacionado a una integración de Ucrania?, ¿será capaz Rusia de generar un acuerdo de paz en sus términos, o será la OTAN quien imponga los suyos? Al tiempo lo sabremos.











