Nueva York recordó con solemnidad el impacto del 11 de septiembre de 2001 en la Zona Cero, lugar donde se alzaban las Torres Gemelas. Veinticuatro años después del atentado que transformó el país, neoyorquinos, autoridades y familiares se reunieron para rendir homenaje a quienes perdieron la vida, en medio de actos conmemorativos que mantienen viva la memoria de una tragedia que dejó casi 3,000 muertos.
Este año, la vigilia tiene lugar en un contexto político particularmente dividido. La ciudad atraviesa una intensa campaña para elegir nueva alcaldía, donde figuras como el demócrata socialista Zohran Mamdani, el exgobernador Andrew Cuomo y el actual alcalde Eric Adams disputan la preferencia de los votantes. Al mismo tiempo, el asesinato reciente del influyente activista Charlie Kirk, aliado cercano del expresidente Donald Trump, añade una carga emocional y simbólica extra a las conmemoraciones.
Las autoridades y representantes de los distintos sectores políticos participaron en la ceremonia, aunque algunos discursos reflejaron diferencias en la interpretación del legado del 11-S. Mientras unos destacaron la unidad y resiliencia que surgió tras los ataques, otros aprovecharon el momento para subrayar cómo las divisiones actuales —ideológicas, sociales y culturales— siguen presentes en la sociedad estadounidense, como si aquel momento de máxima solidaridad fuera lejano frente a la polarización del presente.








