Las farmacias independientes, pequeños negocios que suelen sostenerse con el trabajo de familias enteras, se han convertido en blanco del crimen organizado. Según la Unión Nacional de Empresarios de Farmacias (Unefarm), tan solo en el último año las extorsiones provocaron pérdidas por más de 50 millones de pesos. El epicentro del problema se ubica en el oriente del Valle de México —Nezahualcóyotl, Ecatepec e Iztapalapa—, aunque los focos rojos también alcanzan estados como Guerrero, Michoacán y Tamaulipas.
El modus operandi es tan simple como brutal: los delincuentes actúan a plena luz del día, dejan un papel con un número de teléfono en el mostrador y después llegan las amenazas. Los montos exigidos varían según la ubicación y el flujo de clientes, pero la dinámica es la misma: un negocio pequeño, sin grandes márgenes de ganancia, obligado a pagar por “protección” o enfrentar la violencia. Para familias que han construido su sustento alrededor de estos locales, la extorsión significa cerrar la cortina o arriesgar la vida.
El fenómeno no es nuevo, pero sí creciente. Lo que antes se consideraba un problema contenido, hoy se expande con mayor agresividad. La vulnerabilidad es doble: por un lado, farmacias que carecen de recursos para costear seguridad privada; por otro, un sistema de salud que depende de estas farmacias para abastecer medicamentos básicos a barrios enteros. El resultado es devastador: menos acceso a medicinas en zonas populares y una industria golpeada por la extorsión como si se tratara de bares o taquerías.
Ante ello, Unefarm anunció que trabaja con instancias de seguridad privada y autoridades locales bajo el programa “Empresa Segura”, buscando canalizar denuncias y proteger a los agremiados. Sin embargo, el propio gremio reconoce que la solución real está en reforzar la presencia institucional y garantizar que extorsionar farmacias no siga siendo un delito de bajo riesgo y alta rentabilidad. Cada farmacia cerrada por miedo no solo representa una familia en quiebra: también significa un barrio sin medicinas a la mano, en un país donde la salud ya es un terreno desigual.






