Tras cuatro días de bloqueos en más de una docena de estados, la SADER alcanzó un acuerdo con los productores de maíz, que incluye apoyos directos, nuevos mecanismos de comercialización y un compromiso para revisar los precios base del grano.
El campo mexicano respira un poco después de días de tensión.
El gobierno federal, a través de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), logró un acuerdo con los agricultores que exigían precios justos por el maíz, principal cultivo nacional y base de la alimentación mexicana.
El pacto establece un apoyo directo de 950 pesos por tonelada de maíz blanco y amarillo, un sistema de ordenamiento de mercado para estabilizar los precios y evitar abusos de intermediarios, así como mecanismos de financiamiento preferente para pequeños y medianos productores.
Además, el gobierno se comprometió a fortalecer los canales de venta a través de Segalmex y a incluir a los agricultores en el diseño de las políticas de comercialización.
En respuesta, los líderes del movimiento confirmaron el retiro paulatino de los bloqueos en carreteras federales y estatales de Jalisco, Guanajuato, Michoacán, Puebla y el Estado de México.
El secretario Víctor Villalobos destacó que este acuerdo es “un paso hacia la justicia con el campo mexicano” y aseguró que se mantendrá una mesa permanente de diálogo.
Sin embargo, productores advirtieron que vigilarán el cumplimiento real de los compromisos, pues aseguran que los apoyos deben llegar a tiempo y sin trámites excesivos.
La lucha del maíz dejó claro que el campo no está dormido.
Después de días de presión, el gobierno cedió ante una exigencia legítima: pagar lo justo a quienes alimentan a México.
El paro termina, pero el mensaje queda: sin campo, no hay país.






