Carlos Alberto Manzo Rodríguez nació el 9 de mayo de 1985 en Uruapan, Michoacán. Según diversos registros, cursó estudios de Ciencias Políticas y Gestión Pública, y antes de involucrarse en la alta política trabajó como auditor en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Michoacán en el periodo 2017-2018.
En 2021 fue electo diputado federal por el Distrito 9 de Michoacán en la LXV Legislatura, con el respaldo de Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
Secretaría de Gobernación
Durante ese tiempo, Manzo adquirió reconocimiento público por su postura de enfrentamiento a las estructuras delictivas: se hizo conocido por patrullajes en zonas de riesgo, chaleco antibalas, y un discurso público contra la corrupción y el narco.
Su llegada a la alcaldía de Uruapan
En las elecciones municipales de 2024, Carlos Manzo compitió como candidato independiente, sin el respaldo formal de partido. Obtuvo la victoria en septiembre de 2024 con una votación mayoritaria, convirtiéndose en el primer presidente municipal independiente de Uruapan.
Cambio de Michoacán
Su campaña giró en torno al lema “Uruapan libre e independiente” y se presentó como un político que sería distinto al sistema tradicional: criticó pactos con el crimen, afirmó que no toleraría concesiones y señaló que el municipio estaba bajo presión de grupos delincuenciales integrados al sector productivo local, como el aguacate.
Desde su toma de posesión el 1 de septiembre de 2024, Manzo adoptó un estilo de gobierno visible y combativo: publicó contenido en redes sociales sobre operativos, denunció públicamente la presencia de campamentos armados y solicitó apoyo federal para blindar Uruapan.
Ese mismo estilo le valió el apodo de “el Bukele mexicano”, en referencia al presidente de El Salvador, por su discurso de “mano dura” contra la delincuencia.
El Financiero
El papel simbólico de su alcaldía
Uruapan es un municipio clave dentro de Michoacán: conocido como la “capital del aguacate”, alberga importantes rutas de exportación y ha sido escenario de disputas territoriales entre grupos delictivos. En ese contexto, la llegada de Manzo generó expectativas de cambio, impulsadas por su perfil joven, su cercanía con redes sociales y su promesa de romper con la complicidad política.
Su gestión se centraba en seguridad, transparencia y blindaje institucional, aunque en el camino encontró advertencias, amenazas y resistencias.
En resumen, Carlos Alberto Manzo Rodríguez fue un político emergente, formado en el ámbito legislativo, que arribó a la presidencia municipal de Uruapan como candidato independiente en un municipio golpeado por la violencia. Su perfil conciliador-combativo y su firme mensaje contra el crimen le granjearon visibilidad, compromiso y también riesgos. Su historia remarca lo complejo de gobernar en zonas donde el poder informal tiene el peso de lo formal.»


