En una sola tanda, Diputados empujaron una Ley de Economía Circular, cambiaron la receta del centro de la moneda de 10 pesos, sacaron 30 exhortos y avalaron dos decisiones que dividen: más aranceles a Asia y prohibición total a vapeadores. Mientras andabas en la posada pensando en que se te fue tu aguinaldo, la camara se puso a trabajar en puro fast track. Y no con un tema, con varios al mismo tiempo: basura, monedas, salud, comercio y vapeo. La pregunta no es si se movieron, sino qué tan profundo se va a sentir en tu vida diaria. Primero, la Ley de Economía Circular. La idea suena simple: dejar el modelo de producir, consumir y desechar, para pasar a producir, consumir y reutilizar. En el discurso, el beneficio es doble: menos residuos y más actividad económica. Y aquí hay un punto que por fin se dijo en voz alta: los recolectores y recicladores existen, sostienen parte del sistema, y muchas veces se les trata como si fueran invisibles. Desde el PVEM se insistió en eso, y se defendió que el dictamen es ganar-ganar, con inclusión social, empleo y cuidado ambiental alineado a la Agenda 2030. El dato que se puso sobre la mesa también pesa: México genera más de 127 mil toneladas diarias de residuos y apenas una fracción regresa a procesos productivos; además, hay más de 200 mil personas recicladoras en la informalidad. Suena a que por fin quieren ordenar el caos… pero falta la parte incómoda: que el Senado no lo vuelva a mandar al cajón, como ya pasó antes. Segundo, el ajuste a la moneda de 10 pesos. No es un rediseño ni un cambio de tamaño: es sumar una opción de material para el centro, acero recubierto de níquel, para reducir costos de acuñación sin cambiar apariencia y con posibilidad de integrar elementos de seguridad como firma electromagnética. En pocas palabras: producir más barato, seguir compatible con equipos de pago automatizado y mantener vigentes las monedas actuales hasta que Banxico las retire. Tercero, los 30 dictámenes de exhorto. Aquí no hay leyes nuevas, pero sí presión política en temas que la gente sí padece: campañas contra adicciones, salud mental con esquizofrenia en planes sectoriales, prevención de cánceres y cardiometabólicas, salas de lactancia en unidades del IMSS, actualización de normas para diferenciar tipos de diabetes, baños adaptados para personas ostomizadas, movilidad segura, modernización de casetas, preservación forestal, inclusión de personas indígenas y afromexicanas en cargos directivos, y hasta temas culturales y conmemorativos. Y luego vienen las dos decisiones que prenden debate. Aranceles de hasta 50% a miles de productos de China y otros países asiáticos sin tratado: el gobierno dice que es para fortalecer producción nacional y corregir desequilibrios; analistas y sector privado señalan que también busca calmar a Estados Unidos rumbo a la revisión del T-MEC y recaudar más. Riesgo: encarecer cadenas de suministro, especialmente en electrónica y automotriz. Finalmente, la prohibición total de vapeadores, con sanciones y multas por venta, y el argumento de salud pública. La oposición advierte que prohibir sin regular puede expandir mercado ilegal. San Lázaro se movió. Ahora toca lo difícil: que lo aprobado no se quede en papel, que lo útil se implemente, y que lo polémico no termine costando más de lo que promete ahorrar. |
San Lázaro en modo fast track: reciclaje, moneda, salud y un México más caro para importar
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