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Fichajes en la FGR: nuevo once titular… ¿y los casos en la banca?

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Ernestina Godoy llegó a la FGR y en un mes metió mano a la alineación: 13 nombramientos clave. El movimiento suena a coordinación, pero el reto real está en destrabar expedientes que llevan demasiado tiempo esperando.

La FGR amaneció con baraja nueva. A un mes de rendir protesta como Fiscal General, Ernestina Godoy renovó titulares de fiscalías especializadas y áreas internas: 11 nombramientos recientes, más dos previos cuando era encargada del despacho tras la renuncia de Alejandro Gertz Manero. En total, 13 movimientos que, vistos desde fuera, parecen mercado de fichajes: cambios en posiciones estratégicas, nuevas caras en áreas sensibles y una señal clara de que se quiere imponer sello propio desde el inicio.

La lista no es menor. En fiscalías especializadas quedaron nombres para piezas clave: FEVIMTRA con Maribel Bojorges Beltrán; Asuntos Internos con Richard Urbina Vega; Asuntos Relevantes con Ulises Lara López; Derechos Humanos con Mariana Díaz Figueroa; Control Competencial con Raúl Armando Jiménez Vázquez; Control Regional con David Boone de la Garza; y Delitos Fiscales y del Sistema Financiero con Oliver Ariel Pilares Viloria. Además, Héctor Elizalde Mora quedó al frente de la Agencia de Investigación Criminal y César Oliveros Aparicio en Delincuencia Organizada. En lo administrativo: Oficial Mayor, Transparencia, Consejería General y Comunicación Social.

Hasta aquí, el argumento oficial se entiende: coordinación. Un equipo se arma para operar con ritmo, para que las áreas no se estorben y para que el mando tenga ejecución. Y en teoría, jugar en equipo es bueno… pero jugar con los compas suele ser todavía mejor, sobre todo cuando hay confianza previa. En el texto se señala, por ejemplo, que Raúl Armando Jiménez Vázquez fue sucesor de la propia Godoy en Consejería Jurídica, y que hay perfiles cercanos a Omar García Harfuch en puestos con funciones clave vinculadas al combate al crimen organizado y al lavado de dinero. Eso dibuja un estilo: alineación con gente conocida y de confianza.

La mirada crítica aparece cuando se cruza esta reestructura con la pregunta que la gente trae desde hace años: ¿y los casos atorados? Cambiar titulares puede traer energía, pero también implica curva de aprendizaje, reacomodo interno y revisión de agendas. Cuando llegan nuevos responsables, hay que entender qué se recibió, qué se prioriza y cómo se miden resultados. Y si los expedientes llevan mucho tiempo acumulándose, el riesgo es que el cambio se sienta como reinicio, no como aceleración.

El punto no es negar que un equipo nuevo sea necesario. La pregunta es si estos movimientos vienen acompañados de una estrategia clara para destrabar y ordenar: coordinación en 32 entidades, control interno, enfoque en derechos humanos, fiscalización real, transparencia que funcione y comunicación que no solo informe nombramientos, sino avances.

Porque sí: la FGR ya presentó su once titular. Ahora falta lo más difícil: que el partido se juegue en la cancha de los resultados, no en la presentación de refuerzos.

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