back to top

Blindajes selectivos y el mensaje político del “no están solos”

Date:

Comparte en tus redes

La Suprema Corte ratifica la protección a Abelina López mientras una investigación por casi 900 millones de pesos queda congelada. El precedente no pasa desapercibido.

La decisión unánime de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de mantener el blindaje judicial a Abelina López Rodríguez no solo es un episodio jurídico. Es un mensaje político con destinatarios claros. La alcaldesa de Acapulco seguirá protegida de un proceso de revocación de mandato y de la fiscalización local por el presunto manejo irregular de 898 millones de pesos de recursos federales, al menos hasta que se resuelvan las controversias constitucionales promovidas por su ayuntamiento.

En los hechos, la Corte confirmó las suspensiones otorgadas por ministros de la integración anterior y desechó los recursos de reclamación del Congreso de Guerrero y de la Auditoría Superior del Estado. El argumento central fue competencial: los recursos cuestionados serían federales y, por tanto, la auditoría local no tendría atribuciones para fiscalizarlos. Jurídicamente, el razonamiento puede sostenerse. Políticamente, el efecto es otro.

Porque mientras se discute quién puede auditar y quién no, la investigación queda congelada. Y cuando se congela una investigación de este tamaño, el mensaje es inevitable: hay tiempo, hay margen y hay protección. No es una absolución, pero sí un escudo temporal que pesa.

El patrón no es nuevo. La frase “no están solos” ha acompañado otros episodios recientes del poder político, donde figuras cercanas a la mayoría gobernante han encontrado respaldo institucional, ya sea político o judicial, en momentos críticos. Tal como ocurrió en casos mediáticos previos —sin necesidad de repetirlos— la narrativa se repite: respaldo, cautelares, tiempo.

Abelina López no es una funcionaria menor. Es alcaldesa de un puerto clave y militante de Morena. Su protección judicial ocurre en un contexto donde la exigencia social de rendición de cuentas es alta, particularmente cuando se trata de recursos federales destinados a infraestructura social. El contraste es evidente: mientras la auditoría local queda impedida de seguir, el dinero sigue sin explicación pública.

La Corte fue clara al señalar que no se actualiza una causal de improcedencia y que la controversia debe analizarse de fondo. Pero ese “mientras tanto” es el corazón del problema. En política, el tiempo también es poder. Y aquí, el tiempo juega a favor de quien hoy está blindada.

La ironía es difícil de ignorar. Se habla de autonomía municipal y de respeto a competencias, pero el resultado práctico es una alcaldesa protegida de cualquier consecuencia inmediata. No hay revocación, no hay auditoría local, no hay avances visibles. Hay suspensión.

En un país donde la confianza en las instituciones se mide por su capacidad de investigar sin distingos, este fallo deja una pregunta incómoda: ¿qué tan pareja es la cancha cuando se trata de casi mil millones de pesos? Por ahora, la respuesta no viene de los hechos, sino del silencio administrativo que produce el blindaje.

Y así, una vez más, el sistema parece decirles a los suyos: no están solos.

Descubre más desde 1M Noticias

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo