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Cuando las posibilidades se abren

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Primero aparecen las figuras mejor posicionadas del panismo nacional. Después, Querétaro entra al mapa con un nombre que ya no puede ser visto como promesa lejana: Agustín Dorantes.

Si uno mira el tablero panista con calma, hay señales que no parecen aisladas. Primero aparece Tere Jiménez. La gobernadora de Aguascalientes no solo destaca en aprobación, también ya figura en el Top 3 panista rumbo a 2030, según CE-Research. Eso la coloca en una conversación nacional que va más allá de su estado. No está ahí por casualidad: está ahí porque el PAN necesita figuras que sigan teniendo fuerza, visibilidad y futuro.

Después viene Mauricio Kuri. El gobernador de Querétaro se mantiene con 53.8 por ciento de aprobación en la encuesta de Consulta Mitofsky, en el octavo lugar nacional y por arriba del promedio del país. En un momento donde varios mandatarios suben y bajan con facilidad, Kuri conserva estabilidad. Y además manda un mensaje político directo: no se va a borrar al terminar su gobierno. Su frase, hay Kuri para rato, no suena solo a declaración personal; suena a que quiere seguir pesando en lo que venga para el PAN.

Y una vez planteado ese escenario, la mirada se mueve naturalmente a Querétaro. Porque si Kuri sigue siendo una figura fuerte y si el panismo ya entendió que los gobernadores no duran para siempre, entonces la gran pregunta es quién puede representar la siguiente etapa.

Ahí es donde destaca Agustín Dorantes.

No solo porque llegó al Senado como el más votado por parte del PAN en Querétaro, sino porque su perfil empieza a encajar con una idea que al partido le puede servir mucho: la de un relevo con trayectoria, pero con aire de nueva política. No aparece como alguien improvisado. El texto lo presenta como un político que ya fue dos veces secretario de Desarrollo Social en Querétaro, que conoce el estado, sus fortalezas y también sus focos rojos.

Además, Dorantes plantea algo políticamente inteligente: reconoce que ningún estado está asegurado para ningún partido. Es decir, no parte de la soberbia de creer que Querétaro está apartado para el PAN. Al contrario, insiste en que la confianza ciudadana se tiene que volver a ganar con trabajo y con buenos gobiernos. Ese mensaje pesa, porque lo coloca más en el terreno de la responsabilidad que en el de la confianza excesiva.

También se dice listo para lo que venga. Y esa frase, en su caso, no suena vacía. Suena al intento de construir una candidatura desde la preparación, la disciplina y el trabajo constante, incluso desde una posición que podría parecer más lejana como el Senado.

La lectura de fondo es clara: primero Tere marca fuerza nacional, luego Kuri confirma que sigue teniendo control político en Querétaro, y después aparece Dorantes como una figura joven, con votos, con experiencia de gobierno y con discurso de continuidad sin conformismo.

En otras palabras, el PAN no solo está viendo quién manda hoy. También está empezando a acomodar quién puede cargar el siguiente tramo. Y en Querétaro, Agustín Dorantes ya dejó de ser una posibilidad secundaria para convertirse en un nombre central.

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