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Ahora sí el Tri no tiene pretextos

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Portugal llega sin Cristiano Ronaldo, con escala en Cancún y una visita exprés a la altura de la Ciudad de México. Si este escenario no le alcanza a la Selección Mexicana para competir de verdad, entonces el problema ya no son las circunstancias.


Hay partidos que se juegan en la cancha y otros que se juegan desde antes en la conversación pública. México contra Portugal ya venía cargado de morbo por la reapertura del Estadio Azteca, hoy llamado comercialmente Estadio Banorte, y por todo lo que representa ese recinto rumbo al Mundial de 2026. Pero en los días previos, el clima se acomodó todavía más para un juicio bastante simple: ahora sí el Tri no tiene pretextos. El partido será este sábado 28 de marzo a las 19:00 horas en la Ciudad de México, en un estadio que reabre tras dos años de remodelación y que será el primero en la historia en albergar tres Copas del Mundo.

La razón del meme nacional es clarísima. Portugal llega sin Cristiano Ronaldo, fuera de la convocatoria por una lesión muscular en la pierna derecha sufrida a finales de febrero. Eso ya le quitó al partido a su máximo imán mediático, pero también le quitó a México una parte del discurso preventivo. Porque cuando falta la figura más grande del rival, la conversación cambia: ya no se trata de “nos ganó el monstruo”, sino de ver si de verdad puedes plantarte ante una potencia europea sin empezar a redactar excusas desde la previa.

Y todavía hay más. Portugal no aterrizó directo en la capital. Su plan fue llegar a Cancún, hospedarse en Mayakoba y pasar menos de 48 horas en la Ciudad de México para reducir el impacto de la altitud. Es decir: el rival hizo lo posible por no tragarse de lleno los 2,240 metros de la capital. La logística se entiende, claro, pero también alimenta la presión sobre México. Porque si el rival viene sin Cristiano, con viaje, con cambio brusco del nivel del mar a la altura chilanga y casi sobre la hora, entonces el “estaba muy complicado” ya suena menos convincente.

Eso no significa que Portugal deje de ser Portugal. Sigue llegando con futbolistas de élite como Bruno Fernandes y Rafael Leão, y su historial reciente ante México tampoco invita al exceso de confianza: en sus últimos cuatro enfrentamientos, Portugal ganó tres y empataron uno. Pero justo por eso este partido es una prueba más honesta. No está CR7 para robarse toda la narrativa. No hay margen para esconderse detrás del mito rival. Lo que queda es medir cuánto puede competir realmente una selección mexicana que juega en casa, con estadio lleno, en un contexto hecho para encender la ilusión y también el juicio.

Además, el entorno no ayuda a la comodidad. La reapertura del Azteca viene acompañada de cierres vehiculares desde la tarde, acceso restringido y el caos tradicional que convierte cada partido grande en una mezcla de futbol, tráfico y prueba de paciencia. O sea, el ambiente perfecto para un partido muy mexicano: mucha expectativa, mucho simbolismo y un país entero listo para opinar como si mañana presentara examen final.

Al final, eso es lo que vuelve tan potente este juego. No porque defina nada definitivo, sino porque condensa todo el humor futbolero nacional en una sola frase: sin Cristiano, con Portugal bajando de Cancún a la altura sobre la hora, ahora sí el Tri no tiene pretextos. Y cuando todo el país ya te puso ese letrero antes de empezar, no ganar quizá no sea una tragedia. Pero salir sin competir sí sería el peor recordatorio de todos.

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