El Clausura 2026 entra a su fase final con ausencias clave por la Selección Mexicana. El Mundial ya está jugando el torneo.
La Liguilla del Clausura 2026 llega con un factor que distorsiona completamente la competencia: la ausencia de jugadores convocados a la Selección Mexicana. No es un detalle menor ni un ajuste táctico. Es una intervención directa en el equilibrio deportivo del torneo.
El acuerdo entre los dueños de la Liga MX y el cuerpo técnico encabezado por Javier Aguirre establece que los seleccionados deberán concentrarse el 6 de mayo, lo que los deja fuera de las rondas finales. La decisión tiene lógica desde la perspectiva de la Selección: el Mundial 2026 es prioridad nacional y cada día de preparación cuenta. Pero esa misma lógica rompe la dinámica competitiva de los clubes.
Los casos más claros son Chivas, Toluca y Cruz Azul. No se trata de perder jugadores de rotación, sino piezas centrales. Chivas podría quedarse sin hasta cinco futbolistas clave; Toluca perdería talento ofensivo y equilibrio en medio campo; Cruz Azul se quedaría sin dos de sus referentes en la zona más estratégica del juego. En una Liguilla, donde cada detalle define eliminatorias, estas ausencias no se sustituyen con facilidad.
La Liga MX intentó mitigar el impacto con una regla extraordinaria: permitir hasta nueve jugadores no formados en México en el campo. Es una solución práctica, pero insuficiente. Porque el problema no es numérico, es cualitativo. No se reemplaza liderazgo, experiencia ni automatismos de equipo simplemente llenando espacios con otros perfiles.
Esto genera una paradoja incómoda. Mientras algunos equipos ven debilitada su estructura, otros llegan prácticamente intactos, lo que altera las condiciones de competencia. La Liguilla deja de ser un torneo donde compiten los ocho mejores en igualdad de circunstancias y se convierte en una carrera donde algunos parten con desventaja estructural.
Más allá de quién gane, el debate es más profundo: ¿hasta qué punto es válido sacrificar la integridad de un torneo local en favor de la preparación de la Selección? La respuesta no es sencilla. El Mundial tiene un peso simbólico y deportivo que supera cualquier torneo doméstico. Pero eso no elimina la sensación de que el campeonato se está jugando con reglas modificadas sobre la marcha.
El resultado será un campeón, sí. Pero también dejará la impresión de que esta Liguilla no se definió solo en la cancha.
Se definió desde el calendario.










