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Katy Perry, FENAPO y la canción de la sucesión

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San Luis Potosí presume una cartelera histórica para la FENAPO 2026, pero entre conciertos gratis y reflectores masivos también se mueve una pregunta política: ¿fiesta popular o antesala electoral?

San Luis Potosí acaba de poner sobre la mesa una de las carteleras más llamativas del país. Katy Perry, Mötley Crüe, Bizarrap, Kenia OS, Santa Fe Klan, Los Tigres del Norte y otros nombres de alto impacto convierten a la FENAPO 2026 en algo mucho más grande que una feria estatal. En términos de espectáculo, el golpe es innegable. Es una jugada poderosa, popular y perfectamente diseñada para generar conversación.

Pero en política mexicana rara vez algo se queda solo en el escenario.

Mientras buena parte del país mira el cartel y se pregunta cómo San Luis logró armar una feria de ese tamaño, en el estado también se mueve otro tema: la caída de la llamada Ley Esposa, esa reforma que obligaba a los partidos a postular únicamente mujeres para la gubernatura de 2027. Con su derogación, ahora hombres y mujeres podrán competir por la sucesión.

El punto no es decir que una feria exitosa sea automáticamente una campaña. Sería simplista. Una buena cartelera también puede ser gestión, promoción turística, derrama económica y una forma legítima de posicionar al estado. Pero sería ingenuo ignorar que los eventos masivos también construyen imagen, emoción pública y capital político.

Y ahí aparece Ruth González.

Desde hace meses se habla de ella como posible figura para la sucesión: senadora del Verde, personaje central del gallardismo y esposa del gobernador Ricardo Gallardo. Por eso, cuando se anuncia una feria de altísimo impacto al mismo tiempo que se reacomoda el tablero electoral, la lectura política se vuelve inevitable.

No lo dice solo la oposición ni lo inventan los analistas. La conversación pública ya lo está procesando así: por un lado, “qué buen cartel”; por el otro, “qué buena forma de llenar plazas, concentrar reflectores y mantener vigente una marca política”. En tiempos electorales, el aplauso también cuenta. La foto de una multitud también cuenta. La percepción de un gobierno que “sí trae cosas grandes” también cuenta.

Ese es el verdadero poder de una feria como la FENAPO: no solo convoca asistentes, también produce narrativa. Le dice a la gente que hay espectáculo, que hay capacidad, que hay fiesta, que hay gobierno presente. Y cuando se acerca una sucesión, esa narrativa puede pesar tanto como un discurso de campaña.

El problema no es que Katy Perry venga gratis. Al contrario, para miles de personas será una oportunidad única. El problema es fingir que estos eventos no tienen dimensión política en un estado donde todo apunta hacia 2027.

San Luis Potosí está vendiendo fiesta, y la fiesta parece espectacular. Pero debajo del escenario también se está afinando otra canción: la de la continuidad, la del poder local y la de una posible candidatura que todavía no arranca formalmente, pero que ya vive entre luces, multitudes y conversación pública.

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