back to top

La CNTE y el caos político antes del Mundial

Date:

Comparte en tus redes


La protesta magisterial ya no puede leerse solo como una demanda laboral. Entre el Zócalo cercado, Ayotzinapa, TV Azteca y el Mundial encima, el conflicto se volvió una bomba política de múltiples lecturas.

Opinión de 500 palabras:

La protesta de la CNTE entró en una fase mucho más delicada. Lo que comenzó como una movilización magisterial por pensiones, salarios y derechos laborales, hoy se convirtió en un conflicto político de alto voltaje, justo cuando México está por recibir los reflectores del Mundial.

Y ahí está el punto central: una protesta puede ser legítima, pero cuando empieza a cruzarse con bloqueos estratégicos, tensión en el Zócalo, afectaciones a comerciantes, movilizaciones rumbo al estadio, presencia de Ayotzinapa, colectivos de desaparecidos y ataques contra televisoras, ya no basta con verla como un asunto sindical.

Hay demasiadas piezas moviéndose al mismo tiempo.

El gobierno de Claudia Sheinbaum ha apostado por no desalojar a la CNTE. La explicación oficial es evitar una imagen de represión. Y tiene lógica: nadie en Palacio quiere que, en la víspera de un evento internacional, circulen imágenes de policías golpeando maestros en el Centro Histórico.

Pero esa decisión también tiene costo. Porque mientras el gobierno evita una postal incómoda, los comerciantes del Centro Histórico viven pérdidas, los ciudadanos enfrentan bloqueos y el espacio público queda secuestrado entre vallas metálicas, campamentos y tensión permanente.

El problema es que la tolerancia selectiva siempre genera preguntas. ¿Por qué con algunos movimientos hay contención, diálogo y paciencia, mientras otros son encapsulados, ignorados o deslegitimados? ¿Por qué la CNTE, un actor históricamente cercano a la izquierda gobernante, parece tener una capacidad de presión que pocos grupos conservan?

Y luego aparece el otro ingrediente: TV Azteca.

La protesta contra televisoras pudo haber sido una acción más dentro del calendario de movilizaciones. Pero el golpe más mediático terminó en instalaciones de una empresa propiedad de Ricardo Salinas Pliego, justo uno de los empresarios que mantiene el enfrentamiento público más fuerte con el actual gobierno.

Eso no prueba una operación política. Pero sí abre una duda razonable: en un país donde casi nada ocurre fuera del contexto político, ¿cómo no preguntarse si ese episodio tiene más capas de las que aparenta?

También está el caso de Ayotzinapa. Que familiares, normalistas y colectivos se sumen a las movilizaciones rumbo al Mundial tiene una carga simbólica enorme. Porque el mensaje no es solo contra el gobierno actual, sino contra el Estado mexicano frente al mundo.

Y ahí el gobierno queda atrapado entre dos riesgos: si reprime, pierde legitimidad; si deja crecer el conflicto, parece débil; si negocia demasiado, parece rehén; si no negocia, el conflicto escala.

La CNTE ya no está solamente protestando. Está midiendo fuerza en el momento más sensible posible.

Por eso, la pregunta de fondo no es si los maestros tienen o no derecho a manifestarse. Lo tienen.

La pregunta es quién está administrando esta crisis, quién gana con esta tensión y hasta dónde puede escalar antes de que el gobierno tenga que tomar una decisión que ha venido postergando.

Porque cuando se juntan CNTE, Mundial, Ayotzinapa, TV Azteca, bloqueos, vallas y hartazgo social, ya no estamos ante una protesta aislada.

Estamos ante un tablero político encendido.

Descubre más desde 1M Noticias

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo