back to top

Expediente político de la “traición”.

Date:

Comparte en tus redes

Morena y la oposición han convertido la soberanía en arma política. Alito, Maru Campos, Marina del Pilar y Rubén Rocha aparecen en discusiones distintas que no deberían reducirse al mismo insulto.

“Traidor a la patria” es una de las acusaciones más graves que puede existir en el lenguaje político. Precisamente por eso debería utilizarse con enorme cuidado. En México, sin embargo, la expresión se ha convertido en una etiqueta que oficialismo y oposición reparten con una facilidad que termina vaciándola de contenido.

El nuevo episodio gira alrededor de Alejandro Moreno. El dirigente del PRI ha viajado a Estados Unidos para denunciar lo que describe como autoritarismo, censura y vínculos entre Morena y el crimen organizado. Legisladores del oficialismo han respondido acusándolo de promover la intervención extranjera y de actuar contra los intereses del país. La discusión incluso terminó en empujones e insultos dentro del Congreso.

El problema es que el expediente político de la palabra “traición” ya está demasiado lleno.

Morena utilizó el mismo lenguaje contra Maru Campos después de conocerse la participación de agentes estadounidenses en un operativo contra un narcolaboratorio en Chihuahua sin conocimiento del Gobierno federal. Ese operativo dejó un resultado material que tampoco puede ignorarse: la FGR reportó más de 55 mil litros de sustancias líquidas, más de 50 toneladas de químicos sólidos y cerca de dos mil litros de metanfetamina asegurados. El cuestionamiento a la presencia extranjera es legítimo; borrar el resultado del operativo para sostener una narrativa partidista no lo es.

Después aparecieron los audios de Marina del Pilar. En ellos se escucha a la gobernadora hablar de información escuchada en mesas de seguridad durante conversaciones con supuestos intermediarios vinculados con autoridades de Estados Unidos. Marina sostiene que sufrió una “emboscada psicológica” y que los fragmentos fueron sacados de contexto. Omar García Harfuch ha señalado que en esas mesas no se comparte información con el grado de sensibilidad que algunas versiones sugieren. Maru Campos, que antes había sido acusada por Morena, respondió llamando “traidora a la patria” a Marina.

Y Sinaloa permanece como el caso que vuelve imposible una discusión superficial. Ismael “El Mayo” Zambada afirmó en 2024 que esperaba reunirse con Rubén Rocha Moya y Héctor Melesio Cuén antes de ser llevado a Estados Unidos. Rocha negó cualquier vínculo y esa declaración no prueba por sí sola responsabilidad del gobernador. La FGR incorporó la carta a su investigación y también encontró inconsistencias en la primera investigación del asesinato de Cuén.

Cada caso es distinto. No deberían mezclarse como si fueran equivalentes ni resolverse con una palabra lanzada desde una tribuna.

La pregunta útil no es quién grita “traidor” más fuerte. Es qué conductas concretas vulneran la soberanía, qué pruebas existen y si el estándar se aplica igual cuando el señalado pertenece al partido propio.

También existe una dimensión menos espectacular de la idea de patria. Un Estado no solamente puede fallarle a su población por una negociación internacional cuestionable. También la traiciona políticamente cuando normaliza la violencia, cuando un enfermo no encuentra medicamentos o cuando un joven queda fuera de la educación por falta de oportunidades.

Nada de eso convierte automáticamente esos problemas en el delito jurídico de traición a la patria. Pero sí recuerda que el patriotismo es demasiado importante para reducirlo a un insulto parlamentario.

Si todos los adversarios son traidores, la palabra deja de describir una conducta y empieza a describir únicamente de qué lado está cada quien.

Descubre más desde 1M Noticias

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo