La denuncia que señala que el alcalde de Tequila se asumía subordinado de El Mencho no es un escándalo aislado, sino el retrato crudo de un poder municipal capturado. No es infiltración: es rendición. Y el Estado llega tarde, otra vez.
Claudia Sheinbaum reprendió públicamente a militantes de Morena en Baja California y les pidió “trabajar más con la gente”. El mensaje, más que exhorto, revela una preocupación real: el desgaste territorial del partido y la necesidad de disciplina ante una base que empieza a desconectarse.
La llamada Cuarta Transformación muestra fisuras profundas en Oaxaca. Mientras crecen las tensiones internas, exclusiones y reclamos entre sus propias bases, el gobernador Salomón Jara presume control político, incluso cuando la cohesión del movimiento comienza a desmoronarse.
En un país donde el trayecto suele ser más peligroso que el destino, el anuncio del acompañamiento a la Caravana Migrante que regresa a Guanajuato no es un gesto menor.
La denuncia que señala que el alcalde de Tequila se asumía subordinado de El Mencho no es un escándalo aislado, sino el retrato crudo de un poder municipal capturado. No es infiltración: es rendición. Y el Estado llega tarde, otra vez.
Claudia Sheinbaum reprendió públicamente a militantes de Morena en Baja California y les pidió “trabajar más con la gente”. El mensaje, más que exhorto, revela una preocupación real: el desgaste territorial del partido y la necesidad de disciplina ante una base que empieza a desconectarse.
La llamada Cuarta Transformación muestra fisuras profundas en Oaxaca. Mientras crecen las tensiones internas, exclusiones y reclamos entre sus propias bases, el gobernador Salomón Jara presume control político, incluso cuando la cohesión del movimiento comienza a desmoronarse.
En un país donde el trayecto suele ser más peligroso que el destino, el anuncio del acompañamiento a la Caravana Migrante que regresa a Guanajuato no es un gesto menor.
Ante las acusaciones del senador Gerardo Fernández Noroña, la alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz, rechazó los ataques y prometió continuar el legado de su esposo asesinado: el exalcalde Carlos Manzo Rodríguez. “Los perros ladran, señal de que vamos bien”, afirma, mientras advierte que seguirán trabajando por su municipio.