El escándalo de los XV años de lujo en Tabasco no prendió solo por la fiesta, sino por lo que simboliza: la vieja sospecha de que en ciertas zonas del poder público el cargo no se vive como trabajo, sino como membresía premium heredable.
Cuando el Gobierno responde a las críticas con cifras, pero arrastra un historial reciente de desmentidos torpes y rectificaciones públicas, el problema deja de ser solo el aeropuerto. La discusión real pasa por la confianza: quién informa mal, quién corrige tarde y quién termina pagando el costo político de una versión oficial que ya no siempre convence.
La Suprema Corte avaló que la Unidad de Inteligencia Financiera bloquee cuentas sin orden judicial previa cuando detecte indicios de lavado de dinero o financiamiento al terrorismo. La medida se vende como prevención, pero abre una discusión mucho más incómoda: qué pasa cuando el Estado puede paralizar tu dinero antes de demostrar que hiciste algo.
Antimotines desalojaron con gas lacrimógeno un bloqueo de campesinos y transportistas en Nanacamilpa, Tlaxcala, y reabrieron Arco Norte y la México–Veracruz. El operativo abre otro frente: denuncias de abuso y “desapariciones”, mientras el gobierno local lo niega. Los bloqueos se reacomodan, no se apagan.
El caso de Leyla Monserrat volvió a la conversación pública no porque apareciera un dato menor, sino porque la resolución judicial reactivó una indignación que ya estaba sembrada desde el principio.
El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha dejado una huella duradera en México, gracias a su particular mezcla de políticas que combinan enfoques...