Artemis II ya viene de vuelta a la Tierra, pero la conversación pública terminó orbitando otra cosa: un bote de Nutella viral, 58 tortillas a bordo y una lección incómoda sobre cómo incluso una misión histórica acaba convertida en contenido, marca y meme.
El proyecto de un hotel con forma de Luna resume perfecto la apuesta de Dubái: lujo desbordado, arquitectura imposible y futuro premium para millonarios. Pero el contexto ya cambió. Mientras Medio Oriente atraviesa una etapa de tensión, ataques y nerviosismo económico, la gran pregunta ya no es si pueden construirlo, sino si la región seguirá siendo ese refugio dorado donde el dinero siempre se siente seguro.
Artemis II está haciendo historia camino a la Luna, pero el “lado B” fue terrenal: falló el inodoro, la tripulación tuvo que improvisar con bolsas y un apagón de Outlook trabó la rutina digital. La épica espacial sigue… con problemas de oficina y baño.
Artemis II se vende como triunfo de la NASA, pero la misión viaja literalmente empujada por Europa: el Módulo de Servicio Europeo de Orión, diseñado por la ESA y construido por Airbus, aporta propulsión, energía y soporte vital. Sin esa pieza, no hay viaje, solo relato.
El caso de Michael Smith expone una grieta incómoda de la economía digital: cuando las plataformas pagan por volumen y no distinguen a tiempo entre audiencia real y tráfico artificial, el fraude deja de ser un accidente y se convierte en modelo de negocio.
En un panorama donde el contenido digital busca la perfección, surge DEKO, una productora con un enfoque distinto: celebrar lo humano, lo espontáneo y...
Investigadores y científicas de la Universidad de Guadalajara (UdeG) fueron distinguidos con el Premio Estatal de Innovación, Ciencia y Tecnología 2024, otorgado por la...