Irán elevó su alerta militar ante un posible ataque de EE.UU.: movió lanzaderas de misiles, reforzó el Golfo y ensayó cierres en Ormuz. En paralelo, activó un esquema de sucesión y control interno para seguir operando incluso si cae su cúpula.
Un operativo contra el entorno de El Mencho dejó al menos 27 agentes de seguridad y 30 presuntos delincuentes muertos. La magnitud del enfrentamiento expone una realidad innegable: el Estado ya no combate células aisladas, enfrenta estructuras armadas con capacidad de guerra.
El gobierno iraní considera hoy más probable un conflicto armado que una negociación con Estados Unidos. El endurecimiento del discurso revela un punto crítico: la diplomacia se percibe como una vía cerrada y la confrontación como escenario cada vez más real.
Rusia lanzó un misil balístico hipersónico contra Ucrania, intensificando el conflicto y enviando una señal directa de escalada militar. El ataque no solo tuvo impacto en el terreno, sino en el equilibrio estratégico y en la percepción global de una guerra que sigue cruzando umbrales.
Hablar de paz siempre suena bien. Es una palabra cómoda, casi indiscutible. El problema es cuando se usa como envoltura para decisiones que cambian fronteras y destinos sin consenso real. Eso es lo que hoy ocurre con Ucrania y el Dombás.
Irán elevó su alerta militar ante un posible ataque de EE.UU.: movió lanzaderas de misiles, reforzó el Golfo y ensayó cierres en Ormuz. En paralelo, activó un esquema de sucesión y control interno para seguir operando incluso si cae su cúpula.
Un operativo contra el entorno de El Mencho dejó al menos 27 agentes de seguridad y 30 presuntos delincuentes muertos. La magnitud del enfrentamiento expone una realidad innegable: el Estado ya no combate células aisladas, enfrenta estructuras armadas con capacidad de guerra.
El gobierno iraní considera hoy más probable un conflicto armado que una negociación con Estados Unidos. El endurecimiento del discurso revela un punto crítico: la diplomacia se percibe como una vía cerrada y la confrontación como escenario cada vez más real.
Rusia lanzó un misil balístico hipersónico contra Ucrania, intensificando el conflicto y enviando una señal directa de escalada militar. El ataque no solo tuvo impacto en el terreno, sino en el equilibrio estratégico y en la percepción global de una guerra que sigue cruzando umbrales.
Hablar de paz siempre suena bien. Es una palabra cómoda, casi indiscutible. El problema es cuando se usa como envoltura para decisiones que cambian fronteras y destinos sin consenso real. Eso es lo que hoy ocurre con Ucrania y el Dombás.
La aprobación de 19 nuevos asentamientos en Cisjordania vuelve a tensar un conflicto donde cada decisión territorial redefine el futuro político de la región.