Los ataques de Irán contra objetivos vinculados a Estados Unidos en Baréin y Kuwait, tras los bombardeos estadounidenses sobre territorio iraní, reabren una de las zonas más peligrosas del tablero mundial: el estrecho de Ormuz. La amenaza de Trump de volver a atacar convierte la crisis en una cuenta regresiva.
Donald Trump y el gobierno de Irán firmaron un memorando inicial para poner fin a la guerra entre ambos países. El acuerdo contempla el cese de hostilidades, la reapertura del estrecho de Ormuz y un periodo de negociación de 60 días para definir temas clave como sanciones, seguridad regional y programa nuclear iraní.
Donald Trump anunció un acuerdo con Irán para poner fin a la guerra en Oriente Medio y aseguró que el estrecho de Ormuz estará completamente abierto el viernes. Aunque el anuncio generó alivio internacional, el texto del pacto aún no se ha hecho público y persisten dudas sobre su alcance, cumplimiento y consecuencias geopolíticas.
Israel atacó el centro y oeste de Irán pese a que Donald Trump pidió a Benjamin Netanyahu no responder a los misiles iraníes. El episodio elevó el riesgo de una nueva escalada regional y mostró algo incómodo para Washington: Netanyahu ya no siempre actúa dentro del guion que le marca la Casa Blanca.
El nuevo ataque ruso dejó víctimas civiles, heridos y daños simbólicos al Museo de Chernobyl. La tragedia no está solo en los edificios destruidos, sino en un país obligado a enterrar a su gente mientras pierde fragmentos de su historia.
Rusia inició tres días de ejercicios nucleares con miles de soldados, lanzadores, buques, submarinos y aeronaves, en plena escalada con Ucrania y en medio del desgaste de los límites al control armamentista. Más que rutina militar, el mensaje es político: Moscú quiere intimidar, disuadir y recordar su poder.
El ataque masivo con drones ucranianos contra territorio ruso marca una nueva fase del conflicto: menos guerra contenida en el frente y más presión directa sobre el centro político de Rusia.
Trump habla de terminar la guerra con Irán, pero al mismo tiempo amenaza con ataques más intensos. Entre comunicados cruzados, bombardeos y versiones contradictorias, la paz parece más propaganda que certeza.
Estados Unidos dice que el alto el fuego con Irán sigue vigente, pero ya desplegó buques, drones, aviones y miles de soldados para escoltar barcos en una de las rutas petroleras más importantes del mundo.
Irán lanzó disparos de advertencia contra la operación de Estados Unidos para liberar buques atrapados en Ormuz, elevando el riesgo de un choque directo en la ruta energética más sensible del mundo. La tregua se tensa y la presión militar ya rebasó el lenguaje diplomático.
Las últimas horas en Medio Oriente dejaron una imagen brutal: Irán llevó a puerto dos barcos incautados, Trump ordenó atacar embarcaciones iraníes que coloquen minas y la ONU recordó que con 6 mil millones de dólares podrían evitarse 32 millones de caídas en pobreza provocadas por la guerra.