Carlos Slim no rompió con el gobierno, pero sí dejó varios mensajes incómodos: Pemex como el gran problema nacional, el NAIM como oportunidad perdida y Telmex como promesa incumplida.
Claudia Sheinbaum llamó a no ver TV Azteca y desató una respuesta feroz de la televisora, que habló de censura, autoritarismo y complicidad con el narco. El choque ya no fue solo mediático: se volvió una pelea frontal entre poder político, medios y narrativa pública.
Mientras la afición piensa en goles, convocatorias y el famoso quinto partido, los clubes mexicanos también hacen cuentas: FIFA paga por cada jugador prestado al Mundial, y Chivas podría ser uno de los grandes ganadores económicos.
La acusación contra Samuel García no se trata solo de publicidad política, sino de una duda más profunda: si recursos vinculados al Gobierno de Nuevo León terminaron alimentando una estrategia nacional para posicionarlo rumbo a 2030.
Estados Unidos vuelve a sentir presión en los precios y México sigue arriba del objetivo de Banxico. Entre energía, alimentos, renta, guerra e infraestructura insuficiente, el golpe no se queda en las gráficas: llega directo al bolsillo.
Los contratos millonarios señalados a una empresa vinculada al cuñado de Samuel García vuelven a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿qué tan nueva es la nueva política?
La explosión en la refinería de Salina Cruz dejó seis lesionados y volvió a exhibir una pregunta incómoda: ¿por qué los accidentes industriales parecen asumirse como parte del paisaje?
Dua Lipa demandó a Samsung por al menos 15 millones de dólares al acusar a la marca de usar su imagen sin permiso en cajas de televisores. La cantante sostiene que la empresa explotó su rostro para impulsar ventas y hacer creer al público que respaldaba el producto.
Trump vuelve a usar los aranceles como amenaza, pero el problema para México no está solo en Washington: también está en una economía que no despega y una estrategia comercial que necesita algo más que esperar.
La FIFA terminará su histórica alianza con Panini después del Mundial 2030. A partir de 2031, Topps tomará el control de los coleccionables oficiales y una tradición de más de 60 años empezará a despedirse.